El papa León XIV pide construir un 2026 de paz basado en el perdón y el desarme



Durante la primera misa del año 2026, que coincidió con la 59ª Jornada Mundial de la Paz y la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios, el papa León XIV advirtió que “el mundo no se salva afilando espadas”. En su homilía en la basílica de San Pedro ante cerca de 5.000 fieles, el pontífice estadounidense, elegido en mayo pasado, enfatizó que la salvación proviene del esfuerzo por comprender, perdonar y acoger a todos, en lugar de juzgar u oprimir. El papa, perteneciente a la orden de San Agustín, describió el inicio del nuevo año como una oportunidad para emprender “una vida nueva” y un camino de reconciliación. Invitó a los creyentes a ser “perdonados y dispensadores de perdón” y a comprometerse con una paz “desarmada y desarmante”, especialmente orientada al bien de los más vulnerables.
Estas reflexiones, señaló, cobran especial relevancia ante la próxima conclusión, el 6 de enero, del Jubileo inaugurado por su antecesor, el papa Francisco. Más tarde, durante el rezo del Ángelus, exhortó a unas 40.000 personas en la Plaza de San Pedro a construir un año de paz “desarmando el corazón”. El mensaje del pontífice se extendió en su primer documento para la Jornada Mundial de la Paz, publicado el 8 de diciembre y titulado ‘La paz sea con todos vosotros.
Hacia una paz desarmada y desarmante’.
En este texto, León XIV expresó su preocupación por el aumento del 9,4 % en el gasto militar mundial durante 2024, calificándolo como un “enorme esfuerzo económico” hacia el rearme.
Criticó las narrativas que se presentan como realistas pero carecen de esperanza y alertó sobre la creciente inestabilidad global. Sostuvo que justificar el incremento del gasto militar por temor a los otros alimenta la desconfianza y aleja la posibilidad de una paz duradera. Adicionalmente, en un mensaje dirigido a los jóvenes participantes en las Conferencias SEEK26 en Estados Unidos, el papa les recordó que el celo misionero y la alegría de compartir la fe nacen de un encuentro auténtico con Cristo.











