Colombia celebra el Día del Periodista entre la conmemoración histórica y los desafíos de la violencia



Este 9 de febrero, Colombia celebra el Día del Periodista, una fecha que conmemora la primera circulación del “Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá” en 1791. Fundado por Manuel del Socorro Rodríguez, este semanario marcó el inicio del periodismo profesional en el país y sirvió como plataforma para las ideas de la Ilustración que inspiraron la independencia. Aunque también se reconoce el 4 de agosto, el 9 de febrero fue ratificado como la fecha oficial por la Ley 918 de 2004, consolidándose como el día de mayor tradición para honrar a los profesionales de la información. Sin embargo, la conmemoración trasciende la celebración para convertirse en un acto de resistencia, especialmente en regiones como el Cauca. Ejercer el periodismo en los territorios es un desafío vital, atrapado entre el fuego cruzado de actores armados, la presión de maquinarias políticas y la desinformación. Organizaciones como la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) señalan al suroccidente colombiano como una “zona roja” para la prensa, donde la autocensura se convierte en una medida de supervivencia. Un reflejo de esta grave situación es la historia de José Ignacio, un reportero en Cúcuta documentado por la FLIP como el más amenazado del país. A este escenario de violencia estructural se suma la polarización de cara a las elecciones de 2026 para Congreso y Presidencia. Los periodistas locales enfrentan una doble presión: las amenazas de los grupos armados y los ataques de sectores políticos que ven en la prensa crítica un obstáculo. En este contexto, el periodismo de verificación y la labor de los medios regionales adquieren un valor fundamental para narrar las realidades locales y proteger el derecho de la ciudadanía a un voto informado, lejos de la propaganda y el miedo.
Por ello, en esta fecha, más que un aplauso, se exige al Estado que ofrezca garantías reales y a los actores políticos y armados que respeten el oficio. Se rinde homenaje a la tenacidad de reporteros, redactores, fotógrafos y editores que, como describió Gabriel García Márquez, persisten en un “oficio tan incomprensible y voraz” cuyo compromiso con la verdad mantiene viva la democracia.










