Conmemoran diez años de la muerte del icónico músico David Bowie



El 10 de enero de 2016, el mundo de la música se conmocionó con la noticia del fallecimiento de David Bowie, apenas dos días después de haber cumplido 69 años y de lanzar su vigésimo quinto álbum, “Blackstar”. Consciente de su enfermedad, el artista británico transformó su despedida en una última obra de arte, un testamento creativo que consolidó su leyenda.
Nacido como David Robert Jones en Brixton, Londres, Bowie demostró una inclinación artística desde joven.
A lo largo de una carrera de cinco décadas, se destacó por su capacidad de reinventarse constantemente, adoptando personajes icónicos como Ziggy Stardust, Aladdin Sane y el Duque Blanco. Su imagen, meticulosamente cuidada, lo convirtió en un referente del glam rock y de la cultura pop, dejando un repertorio de himnos como “Changes”, “Starman”, “Heroes”, “Space Oddity” y “Modern Love” que marcaron a varias generaciones. Su versatilidad no conoció límites, lo que le permitió moverse con naturalidad entre géneros como el pop, rock, punk, soul y la música electrónica.
Esta capacidad lo llevó a realizar colaboraciones memorables con artistas de la talla de Freddie Mercury en “Under Pressure”, John Lennon en “Fame”, Mick Jagger, Lou Reed, Iggy Pop y Tina Turner. Además, Bowie fue un impulsor de nuevos talentos, produciendo álbumes clave para Lou Reed e Iggy Pop y apoyando a bandas como Arcade Fire y Placebo.
A diez años de su partida, su influencia permanece intacta.
Documentales como “Bowie: The Final Act” lo definen como un “profeta cultural” que vivía con un pie en el presente y otro en el futuro. Su último álbum, “Blackstar”, inspirado en parte por el trabajo de Kendrick Lamar, fue la culminación de una vida dedicada a la innovación, cerrando su trayectoria como un acto final de arte y dejando un legado eterno en la música y la cultura.










