Cuba enfrenta una grave crisis por escasez de combustible que paraliza el transporte aéreo y la vida diaria



Cuba atraviesa una crítica situación energética debido a una grave escasez de combustible, la cual ha impactado de manera drástica el sector de la aviación y la vida en la isla. El gobierno cubano emitió un aviso de emergencia (NOTAM) el 10 de febrero de 2026, informando sobre el desabastecimiento de combustible para aeronaves, una medida que estará vigente inicialmente hasta el 11 de marzo.
La causa principal, según los informes, es la presión de Estados Unidos, cuya administración ha calificado a Cuba como una "amenaza inusual y extraordinaria" y ha amenazado con aranceles a los países que le suministren petróleo. Este bloqueo se intensificó tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, cortando el flujo de crudo que sostenía la economía cubana. Las consecuencias en el transporte aéreo han sido inmediatas y severas, afectando la crucial industria turística.
Aerolíneas como Air Canada, principal emisor de turistas, suspendieron sus vuelos. Compañías españolas como Air Europa e Iberia han tenido que programar paradas técnicas en República Dominicana para repostar en sus trayectos de regreso. Asimismo, el gobierno de Rusia anunció que enviará aviones para evacuar a sus turistas y suspenderá temporalmente sus operaciones aéreas con la isla.
No obstante, se informó que los vuelos de Copa Airlines y Wingo continúan operando con normalidad.
Para la población cubana, la crisis se traduce en un estado de "hibernación energética". El gobierno de Miguel Díaz-Canel ha implementado medidas de "economía de guerra", como la promoción del teletrabajo, la educación virtual o semipresencial y la reducción de vuelos internos.
Los apagones son constantes y los ciudadanos recurren a alternativas como el carbón vegetal, paneles solares o braseros improvisados para cocinar.
El transporte interno está casi paralizado por la suspensión de la venta de diésel. En el plano internacional, mientras China ha manifestado su disposición de ayudar a la isla, Estados Unidos mantiene su estrategia de "presión máxima".
Esta situación agrava una crisis económica que se extiende por seis años, caracterizada por la inflación, la escasez y una masiva migración.










