Colombia reanuda los vuelos de repatriación de migrantes desde Estados Unidos antes de la reunión entre Petro y Trump



El Gobierno de Colombia, a través de la Cancillería, anunció la reactivación de los vuelos de repatriación para ciudadanos deportados desde Estados Unidos.
La operación, que se realiza en coordinación con la Fuerza Aeroespacial Colombiana, se retomó como parte del "compromiso con el trato digno a nuestros connacionales".
Las primeras imágenes difundidas mostraron a los repatriados llegando al aeropuerto El Dorado de Bogotá, donde fueron recibidos por funcionarios de Migración Colombia y la Cruz Roja Colombiana. Esta decisión se produce a pocos días de la reunión programada para el 3 de febrero en Washington entre el presidente Gustavo Petro y su homólogo estadounidense, Donald Trump. Los vuelos habían sido suspendidos un año atrás en medio de una crisis diplomática, cuando Petro negó el ingreso de dos aviones con deportados al considerar inaceptable que viajaran esposados. La reacción de la Casa Blanca incluyó la imposición de aranceles del 25 % a productos colombianos y la suspensión temporal de la expedición de visados en Bogotá. Tras negociaciones, Colombia aceptó asumir la repatriación, pero los vuelos no se mantuvieron, en parte por su alto costo operativo.
El próximo encuentro presidencial, acordado el 7 de enero, ha generado gran expectativa y es calificado por Petro como "decisivo", mientras que el exembajador de EE.
UU. en Colombia, Kevin Whitaker, lo considera una "oportunidad".
La agenda del encuentro podría incluir temas como la lucha contra el narcotráfico y la migración. El contexto de la reunión es complejo, ya que se da después de meses de desacuerdos entre ambos gobiernos.
Recientemente, el presidente Petro hizo un llamado a los colombianos residentes en Estados Unidos, Chile y Argentina para que regresen al país, denunciando malos tratos.
Algunos analistas ven el encuentro como una "victoria diplomática" que permitirá a Petro negociar en condiciones de igualdad, una postura que contrasta con la visión de figuras como el expresidente César Gaviria, quien abogaba por una estrategia diferente.











