Autoridades colombianas refuerzan la protección de la fauna frente a los riesgos de la temporada navideña



La Alcaldía de Bogotá ha lanzado una estrategia integral para el bienestar animal durante la Navidad, centrada en tres campañas clave: reducir el abandono de mascotas, combatir el maltrato y disminuir las afectaciones por el uso de pólvora. La iniciativa, que cuenta con la colaboración del Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (IDPYBA) y la Policía Metropolitana, busca movilizar a la ciudadanía para que participe activamente en el cuidado de los animales, promoviendo la adopción responsable y la denuncia de cualquier tipo de abuso.
En otras regiones del país también se han intensificado las acciones. En el norte del Valle del Cauca, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) rescató una guacamaya bandera, un mono cariblanco, una cotorra y cinco tortugas, reiterando que en diciembre aumenta el tráfico y la tenencia ilegal. De manera similar, en Pacho, Cundinamarca, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Policía de Carabineros rescataron dos babillas y una tortuga icotea. Un caso grave de maltrato se registró en Medellín, donde un mono capuchino fue atendido con severas lesiones y desnutrición, evidencia de la crueldad asociada al tráfico de fauna. Las corporaciones ambientales también han destacado la importancia de los procesos de rehabilitación. Corantioquia informó que durante 2025 atendió a 2.220 animales silvestres, de los cuales el 76 % pudo ser devuelto a su hábitat. La entidad advirtió que posponer la liberación de animales rehabilitados, especialmente en diciembre, es perjudicial debido al estrés que les genera el ruido de la pólvora y el aumento de la actividad humana, lo que puede provocarles lesiones graves al intentar escapar de sus recintos. Adicionalmente, las autoridades enfrentan el desafío de las especies invasoras. En Barrancabermeja, se encendieron las alarmas por el primer avistamiento de un hipopótamo en una zona rural, lo que confirma la expansión de esta especie desde el Magdalena Medio. Las autoridades ambientales advirtieron sobre el comportamiento agresivo de estos animales y el grave impacto ecológico que generan en los ecosistemas locales, como la afectación de la calidad del agua y daños en la vegetación nativa.















