Actores políticos en Colombia definen sus estrategias de cara a las elecciones de 2026



El Pacto Histórico se ha fijado como meta obtener una victoria contundente en las elecciones al Senado, con el objetivo de alcanzar entre 25 y 30 curules para superar lo que describen como un “bloqueo institucional” a sus reformas. La estrategia de la coalición se apoya en tres pilares: una narrativa que explota la favorabilidad del presidente Gustavo Petro, presentándose como “los candidatos de Petro”; una militancia de base organizada y movilizada que financia y promueve eventos de manera autónoma; y un liderazgo más horizontal en la lista al Senado, encabezada por Carolina Corcho, en contraste con la estructura vertical de 2022. En este contexto, el senador y precandidato presidencial Iván Cepeda, tras quedar fuera de las consultas, enfoca sus esfuerzos en impulsar las listas al Congreso.
Su campaña se ha caracterizado por un discurso crítico hacia el legado del expresidente Álvaro Uribe Vélez, a quien señala como figura central de un modelo autoritario y vinculado a la ilegalidad. Al mismo tiempo, Cepeda enfrenta tensiones dentro de la izquierda con figuras como Roy Barreras y ha denunciado una “campaña calumniosa” en su contra, mientras busca un diálogo con el empresariado antioqueño.
Desde la oposición surgen propuestas que buscan superar la polarización.
El candidato al Senado por el Partido Conservador, Santiago Barreto, aboga por un Congreso que trabaje unido en temas como la seguridad y el fortalecimiento institucional, por encima de las divisiones ideológicas. Otros análisis prevén un cambio en el mapa electoral que podría favorecer a las organizaciones de centro-derecha, como el Centro Democrático, que cuenta con el respaldo de Uribe.
Paralelamente, algunas voces críticas advierten sobre una crisis estructural del Estado colombiano.
Sostienen que el actual régimen político está degradado y que las próximas elecciones no serán suficientes para recuperar la legitimidad institucional.
Argumentan que, sin una profunda revisión constitucional, posiblemente a través de una Asamblea Constituyente, la gobernabilidad del país seguirá en entredicho, sin importar quién gane la presidencia o el control del Congreso.


















