Autoridades y gremios de Nariño y Valle del Cauca expresan preocupación por tensiones comerciales con Ecuador



La tensión comercial y diplomática entre Colombia y Ecuador ha escalado tras el anuncio del gobierno ecuatoriano de imponer un arancel del 30 % a productos colombianos a partir del 1 de febrero de 2026, argumentando una supuesta falta de cooperación en seguridad fronteriza. En respuesta, Colombia adoptó medidas recíprocas, como la suspensión de exportaciones de energía eléctrica, deteriorando las relaciones bilaterales y generando gran incertidumbre en las zonas de frontera. En Nariño, el departamento más afectado, el gobernador Luis Alfonso Escobar y el alcalde de Pasto, Nicolás Toro Muñoz, se reunieron con el Consejo Gremial y Empresarial para analizar las consecuencias. El gobernador calificó la medida como una decisión de carácter político y de seguridad que rompe los acuerdos de la Comunidad Andina de Naciones y perjudica directamente a la ciudadanía y las cadenas productivas. El principal impacto para la región no radica en el volumen de exportaciones, sino en la afectación a la cadena logística, la movilidad y el comercio en municipios como Ipiales, un ecosistema que mueve más de 2.100 millones de dólares anuales. Como respuesta, las autoridades de Nariño han solicitado al Gobierno Nacional activar los canales diplomáticos y propusieron convocar de manera urgente a la Comisión de Vecindad para construir una agenda binacional enfocada en comercio, transporte, seguridad y turismo. Líderes gremiales, como Arturo Ortega de la Cámara de Comercio de Pasto, y Alejandra Lozano Díaz del Castillo del Consejo Gremial, respaldaron el llamado a agotar las vías del diálogo para proteger a empresarios y comunidades. La preocupación se extiende al Valle del Cauca, donde el sector turístico está en alerta. La Asociación de Prestadores Turísticos del Valle (ASTUVALLE) advirtió que Ecuador es el segundo socio comercial del departamento y una de las principales fuentes de turistas, con más de 340.000 visitantes anuales que representan el 21 % del total internacional.
Una caída en este flujo afectaría directamente a hoteles, restaurantes, transporte y servicios asociados, por lo que el gremio instó a ambos gobiernos a buscar una solución diplomática.

















