Autoridades colombianas asestan duros golpes al narcotráfico con una incautación histórica en Portugal y el desmantelamiento de un centro logístico



La cooperación internacional entre la Policía Nacional de Colombia, la DEA de Estados Unidos y las autoridades portuguesas culminó en un golpe sin precedentes contra el narcotráfico en Europa. Cerca de ocho toneladas de clorhidrato de cocaína fueron incautadas en aguas cercanas a las Islas Azores, Portugal, lo que representa la mayor confiscación de este alcaloide en la historia de dicho país. La droga era transportada en un submarino artesanal que, según las investigaciones, habría zarpado desde costas colombianas.
Durante la operación fueron capturados cuatro tripulantes: tres ciudadanos colombianos y un venezolano.
El director general de la Policía de Colombia, general William Oswaldo Rincón Zambrano, calificó el resultado como una reafirmación de la efectividad de la cooperación internacional para debilitar las economías criminales. Paralelamente, en el territorio nacional, el Ejército Nacional desarticuló un importante centro logístico del narcotráfico en el corregimiento El Conejo, municipio de Fonseca (La Guajira). Este lugar era utilizado para el acopio y distribución de estupefacientes para organizaciones como el Tren de Aragua, el Clan del Golfo y el ELN. En la operación fue capturado alias "El Congo", señalado como el coordinador del centro y presunto responsable del homicidio de un policía.
Las tropas incautaron más de una tonelada de marihuana, un arsenal que incluía fusiles, una subametralladora y pistolas, además de tres camionetas y equipos de comunicación.
Como complemento a estas acciones operativas, desde el ámbito gubernamental se buscan nuevas estrategias para combatir el origen del problema.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, solicitó formalmente al Gobierno Nacional la autorización para utilizar drones en la fumigación de cultivos de coca. La petición se fundamenta en el drástico aumento de los sembradíos en el departamento, que han pasado de 911 a casi 19.000 hectáreas en la última década, afectando principalmente a subregiones como Bajo Cauca, Norte y Nordeste.














