Colombia enfrenta un complejo panorama para el abastecimiento de gas natural ante la caída de la producción y la creciente dependencia de las importaciones



El sector de gas natural en Colombia atraviesa un momento crítico debido a la insuficiencia de la producción nacional para satisfacer la demanda, lo que ha obligado al país a depender cada vez más del gas importado. Según un informe de Naturgas, esta situación anticipa un panorama complejo para 2026, con aumentos de precios que ya se registran en el gas vehicular y que podrían extenderse a los hogares del Eje Cafetero y Antioquia con alzas de hasta un 25% a partir de febrero de ese año. En 2025, el 20% del gas consumido en el país fue importado, y desde diciembre de 2024, este recurso externo ya no solo respalda a las plantas térmicas, sino que también se destina a la demanda residencial y comercial. En este contexto, la infraestructura de importación como la terminal de regasificación de la Sociedad Portuaria El Cayao (SPEC) en Cartagena, ha sido fundamental para la seguridad energética del país. Bajo la gerencia de José María Castro, quien recientemente dejó el cargo para asumir la Vicepresidencia Regional para Latinoamérica de Royal Vopak, la planta fue clave para evitar racionamientos durante el pasado fenómeno de El Niño al suministrar gas a las principales termoeléctricas del Caribe. Durante su gestión, la capacidad de la terminal se amplió de 400 a 450 millones de pies cúbicos, con una hoja de ruta para alcanzar los 533 millones en 2027. Por su parte, el Gobierno nacional actualizó la Declaración de Producción de Gas Natural para el período 2025–2034, argumentando ajustes técnicos en campos como Cupiagua y Pauto Sur que, según el Ministerio de Minas y Energía, no comprometen el abastecimiento y buscan frenar la especulación. Sin embargo, expertos como Tomás González, director del CREE, advierten que el sector enfrenta una crisis de confianza entre el Gobierno y el sector privado, lo que ha retrasado inversiones cruciales. González señala que la dependencia del gas importado, con precios que oscilan entre 10 y 15 dólares por millón de BTU frente a los 4 o 6 dólares del gas local, presiona inevitablemente las tarifas al alza. La solución, según el analista, radica en aumentar la oferta mediante un entorno de inversión estable y reglas claras, más que en limitar los mercados.











