Otra tradición muy extendida es salir a la calle con una maleta para dar una vuelta a la manzana, un ritual que, según la creencia popular, atraerá viajes y aventuras en el nuevo año. El uso de ropa interior amarilla es otro de los agüeros más arraigados, asociado con la atracción de buena suerte y prosperidad. De igual manera, guardar lentejas en los bolsillos o en la billetera simboliza el deseo de abundancia económica. Aunque en muchas ciudades está prohibido por seguridad, la quema del muñeco de ‘año viejo’ persiste como un símbolo de dejar atrás lo negativo del ciclo que termina.

Estas prácticas, más que tener una base científica, están ligadas a la renovación, la esperanza y el optimismo.

Se practican como una forma de marcar un cierre emocional y proyectar deseos positivos para el futuro, convirtiéndose en un fenómeno cultural que se comparte masivamente en redes sociales.