El suceso se desencadenó cuando Cediel compartió en su cuenta de Instagram imágenes junto a su madre y hermanas posando al lado del féretro. La publicación, acompañada de un mensaje de despedida, generó reacciones divididas: mientras muchos seguidores expresaron su apoyo, otros cuestionaron la pertinencia de compartir un momento tan íntimo, criticando la aparente necesidad de documentar el dolor para una audiencia pública. La polémica escaló cuando la creadora de contenido Tuti Vargas publicó un video en TikTok en el que, sin nombrar directamente a Cediel pero mostrando las fotos, criticaba la práctica de subir imágenes de un velorio, calificándola como una muestra de hasta qué punto se ha perdido la privacidad. La respuesta de la familia Cediel fue contundente.

Tanto Jessica como su hermana Melissa respondieron con dureza, calificando los comentarios de Vargas como “atrevidos” e “insensibles”.

Jessica Cediel fue enfática al afirmar: “Cada quien vive el duelo a su manera.

Nadie tiene la última palabra al respecto”.

Su hermana Melissa acusó a Vargas de ejercer “bullying con el dolor ajeno” y de buscar generar contenido a partir de una tragedia familiar. Este enfrentamiento viralizó el debate, convirtiéndolo en un caso de estudio sobre la etiqueta digital, la gestión de la imagen pública en momentos de vulnerabilidad y las complejas dinámicas de la empatía y el juicio en las plataformas sociales.