Este fenómeno digital se convirtió en un símbolo del profundo vacío que dejó la tragedia, no solo en las familias y la comunidad, sino también en los seres que compartieron la vida cotidiana con las víctimas. El video reavivó la conversación sobre la capacidad de los animales para sentir la pérdida y expresar el duelo, conectando con la sensibilidad de un país que aún procesa una de las peores tragedias viales de su historia reciente.