A pesar de ello, las consecuencias fueron desproporcionadas.

“Me convertí en meme.

Fui la gerente de recursos humanos más difamada en la historia de los recursos humanos”, declaró. La ejecutiva reveló haber recibido entre 50 y 60 amenazas de muerte y entre 500 y 600 llamadas diarias de acoso, lo que la obligó a aislarse.

Tras el escándalo, tanto ella como Byron renunciaron a sus cargos en la empresa tecnológica Astronomer.

Cabot aseguró que ahora es considerada “inempleable” en su sector.

El impacto también alcanzó a su familia, señalando que sus hijos se sienten avergonzados.

Su testimonio ha puesto de relieve la doble moral en el escrutinio público, pues considera que las críticas más severas recayeron sobre ella. “Siempre somos las que más recibimos el abuso, no debería ser así”, reflexionó, concluyendo que nadie debería ser amenazado de muerte por cometer un error.