Durante sus 38 años en la orquesta, se consolidó como una pieza clave junto a Charlie Aponte y Jerry Rivas, interpretando clásicos como 'Carbonerito', 'Regresa ya' y 'Jala jala'.
Su muerte desató una ola de nostalgia y tributos en línea, donde fanáticos y medios recordaron su carisma y potente voz. Más allá de la noticia de su deceso, los artículos destacan cómo la música de El Gran Combo trasciende el tiempo, convirtiéndose en una tendencia cultural persistente. Un artículo detalla cómo canciones como 'Carbonerito' se convirtieron en un "rito espiritual" en lugares como Cartagena, donde la música de la orquesta se integró en las costumbres locales y celebraciones. La partida de Rosario ha servido como catalizador para que una nueva generación redescubra y comparta masivamente en plataformas digitales el repertorio de la orquesta, demostrando que su legado no es solo un recuerdo, sino una tendencia cultural que se activa con cada evento significativo, manteniendo su música vigente en la memoria colectiva de Latinoamérica.








