Los expertos en seguridad han advertido sobre el grave peligro que representa esta conducta, ya que las "balas perdidas" pueden caer a gran distancia e impactar a personas inocentes, causando heridas graves o incluso la muerte. El acto de disparar un arma de fuego de manera indiscriminada en un área urbana no solo es una temeridad, sino que también constituye un delito penal según la legislación colombiana, que podría acarrear sanciones por porte ilegal de armas y por poner en riesgo la seguridad de la comunidad. Ante la gravedad de los hechos, se ha hecho un llamado a las autoridades para que investiguen el material audiovisual, identifiquen al responsable y tomen las medidas judiciales correspondientes para evitar que este tipo de actos queden en la impunidad.