Estos documentos, compartidos masivamente en redes como TikTok y X, recopilan datos personales sensibles sin ningún tipo de verificación. El fenómeno, conocido como el “Excel de los infieles”, consiste en hojas de cálculo o formularios de Google donde usuarios anónimos pueden añadir nombres, fotografías, perfiles de redes sociales y detalles privados de personas acusadas de infidelidad. Los artículos describen esta práctica como una forma de “linchamiento digital” que, aunque para algunos representa una suerte de “denuncia social” o “solidaridad de género”, conlleva graves riesgos legales y personales. La divulgación no autorizada de esta información vulnera normativas como la Ley 1581 de 2012 sobre protección de datos personales, y podría constituir delitos como la difamación.
Expertos legales advierten que quienes difunden estas listas podrían enfrentar penas de prisión y multas.
Sin embargo, la naturaleza anónima y descentralizada de los archivos, que se replican y modifican constantemente, hace extremadamente difícil identificar y responsabilizar a los creadores originales. Esta situación evidencia una tensión creciente entre la libertad de expresión en entornos digitales y la protección de derechos fundamentales como el buen nombre y la intimidad, mostrando la ineficacia de los mecanismos legales tradicionales para contener fenómenos virales que, motivados por la venganza, pueden causar daños irreparables a la reputación de los señalados.








