A nivel global, Bad Bunny reafirmó su estatus de superestrella al ser el artista más reproducido por tercer año consecutivo, un hito impulsado por el éxito de su álbum 'DeBÍ TiRAR MáS FOToS'. En el ámbito colombiano, el género urbano demostró su hegemonía con artistas como Blessd, Karol G, Feid, Ryan Castro y J Balvin ocupando los primeros lugares.

Este fenómeno no solo refleja las preferencias musicales del país, sino que también evidencia el poder de Spotify como herramienta de marketing, al transformar las estadísticas de escucha individuales en contenido altamente compartible. Cada usuario se convierte en un embajador de sus gustos, inundando las redes sociales con tarjetas personalizadas que resumen su año musical, lo que a su vez funciona como una masiva campaña publicitaria orgánica para la plataforma y los propios artistas.