Según un informe presentado por la ONG 'Vivamos Humanos', TikTok se ha convertido en la principal herramienta para este fin, aunque no la única, ya que también se utilizan videojuegos y otras páginas web.

Los contenidos difundidos en esta plataforma pueden alcanzar una visibilidad masiva, con videos que superan las 200.000 visitas y generan más de 76.000 interacciones, lo que demuestra la eficacia de estos canales para diseminar su propaganda. Lina Mejía, coordinadora de derechos humanos de la ONG, subraya la gravedad del fenómeno, explicando cómo estas plataformas, diseñadas para el entretenimiento y la conexión social, son cooptadas para perpetuar el conflicto armado. Los grupos ilegales aprovechan la naturaleza visual y el alcance algorítmico de TikTok para presentar una imagen distorsionada de la vida armada, atrayendo a jóvenes con promesas falsas y explotando sus vulnerabilidades. Esta estrategia digitaliza el reclutamiento, traspasando las barreras geográficas y llevando la amenaza directamente a los dispositivos móviles de los menores, convirtiendo un espacio de ocio en una peligrosa puerta de entrada a la violencia.