La Corte Constitucional de Colombia ratificó de manera unánime la Ley 2385 de 2024, conocida como 'No Más Olé', que prohíbe progresivamente las corridas de toros, corralejas, peleas de gallos y el coleo en todo el territorio nacional. Esta decisión histórica marca un punto de inflexión en el debate sobre los derechos de los animales y las tradiciones culturales en el país. El fallo, emitido el 4 de septiembre de 2025 con ponencia del magistrado Miguel Polo Rosero, desestimó las demandas que argumentaban que la ley vulneraba la diversidad cultural, el libre desarrollo de la personalidad y generaba un impacto económico negativo. La Corte priorizó el mandato constitucional de protección y bienestar animal, concluyendo que el maltrato no puede ser amparado bajo el pretexto de una tradición. La decisión fue celebrada por colectivos animalistas y figuras como la senadora Andrea Padilla, quien la calificó como el reconocimiento a años de lucha. La ley establece un período de transición de tres años, a partir de 2027, para que las comunidades y trabajadores que dependen económicamente de estas actividades realicen una reconversión laboral y cultural.
Esta medida afecta directamente a municipios en departamentos como Antioquia, donde estas prácticas tienen un fuerte arraigo.
Inicialmente, se generó confusión al incluir por error a las cabalgatas en la prohibición, pero la Corte aclaró posteriormente que estas no estaban incluidas en la restricción, aunque los activistas han manifestado su intención de continuar buscando su prohibición a través de otros proyectos de ley. La decisión representa un cambio cultural significativo, redefiniendo la relación de la sociedad colombiana con prácticas que implican sufrimiento animal.
En resumenLa decisión unánime de la Corte Constitucional de prohibir las corridas de toros, corralejas, peleas de gallos y el coleo consolida un cambio jurídico y cultural en Colombia. Al establecer un período de transición de tres años, el fallo busca un equilibrio entre la protección animal y la reconversión de las economías locales que dependían de estas tradiciones, marcando un precedente sobre la prevalencia del bienestar animal sobre las prácticas culturales que implican maltrato.