Una fuerte tensión entre el poder Ejecutivo y el Judicial ha estallado a raíz de unas polémicas declaraciones del ministro del Interior, Armando Benedetti. Más de 30 exmagistrados de altas cortes han exigido una retractación formal al ministro por insinuar un silencio cómplice de la justicia frente a las amenazas de Donald Trump y relacionar a las cortes con el narcotráfico. El conflicto se originó cuando Benedetti criticó públicamente el "silencio" del Congreso y las cortes ante las declaraciones del presidente estadounidense, sugiriendo que esta pasividad validaba las acusaciones de Trump. La situación escaló cuando, en un trino posterior, el ministro aseguró que lo que quiso decir es que, con su silencio, las cortes le daban la razón a Trump.
Estas afirmaciones provocaron una respuesta contundente de un grupo de más de 30 exmagistrados del Consejo de Estado y otras corporaciones, quienes firmaron una carta calificando las declaraciones de Benedetti como "antidemocráticas, falsas y contrarias a la Constitución". Los juristas, entre los que se encuentra la expresidenta de la Corte Constitucional María Claudia Rojas Lasso, exigieron una retractación inmediata.
En su defensa, Benedetti publicó una respuesta en la que afirmaba: "Jamás me atrevería a faltarle el respeto", intentando matizar sus palabras. Sin embargo, el episodio ha dejado en evidencia una profunda fisura y desconfianza entre el gobierno Petro y altas esferas del poder judicial, un enfrentamiento que pone a prueba el equilibrio de poderes en el país.
En resumenLas declaraciones del ministro Armando Benedetti, que vincularon a las altas cortes con un silencio cómplice ante EE. UU., han provocado una crisis institucional, evidenciada por la masiva exigencia de retractación de exmagistrados. Este choque de poderes refleja las tensiones latentes entre el Gobierno y la Rama Judicial, afectando la estabilidad y el diálogo institucional.