Ha calificado la acción estadounidense contra Maduro como un acto de "legítima defensa", argumentando que el régimen venezolano representaba una amenaza para Colombia y Estados Unidos. De manera crucial, ha trazado un paralelismo directo entre la situación de Colombia bajo el mandato de Petro y la Venezuela chavista, afirmando que "Colombia es casi una foto de Venezuela" y que "las circunstancias se van pareciendo más todos los días". Con estas declaraciones, Uribe no solo busca deslegitimar al gobierno actual, sino también enmarcar las próximas elecciones de 2026 como una elección existencial para el país, una disyuntiva entre su modelo de seguridad y firmeza y lo que denomina el "castrochavismo". Su llamado a "reconstruir las relaciones con Estados Unidos" y a elegir "un nuevo gobierno con firmeza" lo consolida como el principal aglutinador del voto de derecha y centroderecha.

Su influencia se manifiesta en la forma en que los medios y otros actores políticos reaccionan a sus pronunciamientos, demostrando que, a pesar de no ocupar un cargo público, su poder para fijar la agenda y movilizar a su base política sigue intacto.