El presidente Petro reaccionó de inmediato a través de sus redes sociales, cuestionando la decisión y advirtiendo que “subir pasajes solo aumenta el déficit financiero de las troncales de buses”. Como alternativa, Petro ofreció recursos del gobierno nacional: “Disponemos de un billón y medio para la compra de una flota eléctrica para Bogotá, que baja los costos de transporte por pasajero, si TransMilenio quiere”. La respuesta del alcalde Galán no se hizo esperar, condicionando la congelación de la tarifa a la materialización de dichos recursos.

“Presidente, hasta ahora el Gobierno Nacional se ha comprometido a aportar 938 mil millones.

Usted habla de 1.5 billones, lo que significa 562 mil millones adicionales.

Si esa plata entra este año al Distrito, cuente con que no subiremos la tarifa de TransMilenio”, replicó Galán. El alcalde aclaró que los fondos previamente comprometidos por la Nación solo comenzarían a girarse a partir de 2027, por lo que no impactarían el presupuesto de 2026. Este choque pone de manifiesto las tensiones entre el poder central y el distrital, en un debate que mezcla consideraciones técnicas sobre la sostenibilidad del sistema con cálculos políticos en un año preelectoral.