Desde la derecha, el candidato Abelardo De la Espriella no solo celebró la captura de Maduro como una “victoria histórica para la libertad”, sino que aprovechó para escalar sus ataques contra el gobierno Petro. En una carta dirigida a Donald Trump, la fiscal Pam Bondi y el secretario Marco Rubio, De la Espriella solicitó a Estados Unidos investigar los presuntos nexos del gobierno colombiano con el “Cartel de los Soles” y la financiación de la campaña de Petro. Por su parte, el expresidente Álvaro Uribe defendió la acción militar estadounidense, afirmando que “Estados Unidos actuó en legítima defensa” frente a un régimen que, según él, amenazaba la seguridad hemisférica. Figuras del Centro Democrático, como la candidata Paloma Valencia, y el alcalde de Medellín, respaldaron la operación y criticaron la postura del presidente Petro, a quien acusan de defender a Maduro. En el espectro del centro, las posturas fueron más matizadas.
El precandidato Juan Manuel Galán, aunque rechazó las amenazas de Trump, marcó una clara distancia con el gobierno Petro al afirmar: “Colombia no es Venezuela ni un estado fallido; aquí hay instituciones, democracia y soberanía que se defienden, no se negocian”. Estas declaraciones muestran cómo la oposición está utilizando la crisis para consolidar un frente anti-Petro, asociando al gobierno con el chavismo y presentándose como la única alternativa para restaurar las relaciones con Estados Unidos y garantizar la estabilidad.













