Para los candidatos de derecha y centroderecha, la caída de Maduro es vista como una victoria contra la “narcodictadura” y una oportunidad para reforzar su discurso de orden y seguridad. Figuras como Abelardo De la Espriella, quien afirmó que “así es como deben terminar todos los tiranos”, y Paloma Valencia, quien defendió la legitimidad de la operación, capitalizan el evento para cohesionar a su electorado y atacar a la izquierda. El exembajador Juan Carlos Pinzón también celebró el hecho, recordando que “Maduro y Chávez por décadas facilitaron la agresión del terrorismo y el narcotráfico contra el pueblo colombiano”.
Por otro lado, los candidatos de izquierda y centroizquierda enfrentan un escenario más complejo.
Aspirantes como Iván Cepeda y Roy Barreras han calificado la acción como una “agresión” imperialista que viola el derecho internacional, alineándose con la postura del gobierno Petro. Esta posición, si bien consolida a su base antiimperialista, los expone a ser asociados con el régimen chavista, un estigma que la oposición ha utilizado históricamente bajo el término “castrochavismo”.
El centro político, representado por figuras como Sergio Fajardo y Claudia López, adopta una postura más tibia, celebrando la caída del “dictador” pero mostrando preocupación por el método de intervención militar. Este nuevo contexto internacional, con un conflicto activo en la frontera, introduce una variable de incertidumbre que, según analistas, podría favorecer inicialmente a los discursos de mano dura, aunque el desenlace a mediano plazo dependerá de la evolución de la situación en Venezuela y del juicio a Maduro.













