Trump fue más allá al insinuar una posible intervención militar en territorio colombiano, similar a la de Venezuela, respondiendo con un “Suena bien” a la pregunta de un periodista sobre si consideraría una operación en Colombia.
Estas declaraciones fueron complementadas con advertencias directas como “será mejor que se cuide” y “tiene que cuidar su trasero”.
La respuesta del gobierno colombiano se dio en dos niveles.
Por un lado, la Cancillería, a través de la ministra Yolanda Villavicencio, emitió un comunicado calificando las palabras de Trump como “ofensivas, inadmisibles y profundamente irrespetuosas”, y advirtiendo que cualquier intento de descalificación constituye una injerencia en asuntos internos, llamando a resolver las diferencias por canales diplomáticos. Por otro lado, el presidente Petro respondió de manera personal y desafiante en redes sociales: “Deje de calumniarme, señor.
Así no se amenaza a un presidente latinoamericano”.
Esta confrontación directa entre mandatarios marca una ruptura con la tradicional alianza estratégica entre ambas naciones, generando incertidumbre sobre el futuro de la cooperación en seguridad, lucha antidrogas y comercio, y reconfigurando el tablero geopolítico regional en un año electoral clave para Colombia.













