La desinformación y las noticias falsas se han consolidado como una herramienta central en el debate público y la lucha por el poder en Colombia, marcando la conversación en 2025. El fenómeno, potenciado por la inteligencia artificial, ha tenido como principales objetivos las elecciones de 2026, la relación con Estados Unidos, la crisis de la salud y la figura del presidente Gustavo Petro.\n\nUn análisis detallado de 490 verificaciones realizadas por La Silla Vacía en 2025 revela que las narrativas engañosas buscaron principalmente atacar a figuras políticas y sembrar desconfianza en el proceso electoral. El presidente Petro fue la figura más mencionada en contenidos desinformadores, siendo desmentido en 20 ocasiones y objeto de 85 contenidos falsos o engañosos.
Le siguen en la lista Álvaro Uribe, Miguel Uribe Turbay (q.e.p.d.
), Nicolás Maduro y Donald Trump.
La inteligencia artificial ha jugado un papel transversal, permitiendo la creación de 'deepfakes' y videos hiperrealistas para promocionar estafas financieras o simular declaraciones de líderes políticos que nunca ocurrieron. Temas como la relación con Estados Unidos bajo el mandato de Trump, el atentado contra el precandidato Miguel Uribe Turbay y la crisis del sistema de salud fueron instrumentalizados para polarizar y llenar vacíos de información con rumores y acusaciones sin pruebas. El gobierno de Petro también ha sido un actor en esta dinámica; una investigación mostró cómo la narrativa sobre la crisis de salud fue amplificada desde la Casa de Nariño, con el propio presidente publicando 93 de los 220 trinos más virales sobre el tema, señalando a las EPS y al Congreso como responsables.
En resumenEn 2025, la desinformación no fue un fenómeno marginal sino un actor central en la política colombiana, utilizado para moldear la opinión pública, atacar adversarios y erosionar la confianza en las instituciones. Con las elecciones de 2026 en el horizonte, este se perfila como uno de los mayores riesgos para la democracia del país.