El presidente Gustavo Petro ordenó un importante remezón en la cúpula de las Fuerzas Militares, nombrando al general Hugo López Barreto como nuevo comandante. Este cambio estratégico busca reorientar la política de seguridad y defensa de cara a los desafíos del 2026 y alinearla con los objetivos de la política de 'paz total'. El nombramiento del general López, descrito como un estratega diestro con más de 42 años de servicio y experiencia como miembro de la mesa de negociación con el ELN, es interpretado como un guiño a la política de paz del Gobierno. El propio presidente Petro justificó los cambios por la necesidad de "enfrentar los desafíos en materia de seguridad del otro año" y anunció un Conpes de 13 billones de pesos para fortalecer el sector Defensa.
La decisión generó diversas reacciones y cuestionamientos en sectores políticos.
El comandante saliente del Ejército, general Luis Emilio Cardozo, se despidió de las tropas con un mensaje de respaldo a su sucesor y a la institucionalidad, afirmando: "Cuando al Ejército le va bien, a Colombia le va bien". El presidente Petro, por su parte, agradeció al general saliente, destacando que fue "un general y un ser humano decente".
Este relevo se da en un contexto de tensiones por el avance de grupos armados y los resultados de la política de seguridad, marcando un punto de inflexión en la relación del Ejecutivo con la fuerza pública.
En resumenEl cambio en la cúpula militar representa una afirmación de la autoridad presidencial sobre las Fuerzas Armadas, con el objetivo de instalar un liderazgo que se percibe como más alineado con la estrategia gubernamental de combinar el diálogo de la 'paz total' con las necesidades de seguridad del país.