La movida es políticamente significativa, ya que busca responder a una demanda ciudadana histórica y proyectar una imagen de austeridad por parte del Ejecutivo. Se produce, además, en un contexto de tensión por el aumento de los altos salarios del Estado que se ajustan con el salario mínimo, lo que le permite al Gobierno contrastar ambas situaciones y posicionarse favorablemente ante la opinión pública.