Una fisura pública ha surgido en una de las familias políticas más influyentes de Colombia, luego de que el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, calificara de "no conveniente" la precandidatura presidencial de su hermano, Juan Manuel Galán. Este distanciamiento público revela tensiones internas en el Nuevo Liberalismo y en la configuración de las alianzas de centro y centroderecha de cara a las elecciones de 2026. En una entrevista con la revista Cambio, el alcalde Carlos Fernando Galán expresó su opinión personal de que no le parecía “lo mejor” que su hermano compitiera en las elecciones presidenciales mientras él ejerce como mandatario de la capital.
“Yo le prometí a Bogotá gobernar para todos, sin distinción y sin favores.
No sería ético favorecer a mi hermano”, afirmó, insistiendo en su deber de mantenerse al margen de la política partidista. La respuesta de Juan Manuel Galán, precandidato dentro de la 'Gran Consulta por Colombia', no se hizo esperar. A través de la red social X, manifestó su respeto por la opinión de su hermano, pero defendió su independencia y subrayó que “Colombia necesita debates de ideas, no debates familiares”. La controversia fue avivada por la exalcaldesa Claudia López, quien se refirió a ellos como los “nuevos Caín y Abel” y los acusó de priorizar sus futuras aspiraciones políticas sobre la gestión de Bogotá. Este choque público entre los hermanos no solo evidencia una diferencia de criterios, sino que también refleja una compleja dinámica de poder y estrategia dentro de su proyecto político y de la coalición de centro-derecha que busca un candidato de unidad.
En resumenEl desacuerdo público entre los hermanos Galán trasciende el ámbito familiar para convertirse en un evento político significativo, que ilustra las dificultades de cohesión y las luchas de poder internas dentro del espectro de centro y centroderecha en su intento por construir una alternativa viable para 2026.