Sin embargo, la propuesta ha sido recibida con un rechazo generalizado por parte de la oposición y sectores independientes.

El expresidente Álvaro Uribe la calificó como una “estrategia electoral”, mientras que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, acusó a Petro de actuar “como los dictadores”. Figuras como Sergio Fajardo y los precandidatos de la Gran Consulta también la han rechazado, viéndola como una “trampa” y una amenaza a la estabilidad institucional. La senadora María Fernanda Cabal le recordó al presidente su promesa de campaña, firmada en mármol, de no convocar una constituyente. Ante las críticas, el presidente Petro ha insistido en que el proceso no se realizará durante su mandato para no coincidir con las elecciones y ha afirmado: “No voy a ser dictador. No insulte”.

A pesar de sus aclaraciones, la desconfianza persiste, y el debate se centra en si la iniciativa es un genuino intento de reforma o una maniobra para alterar el equilibrio de poderes.