Sin embargo, paradójicamente, su proyecto político se fortaleció.

Logró rescatar partes de sus reformas laboral y pensional y controló la agenda política durante todo el año.

Su mayor éxito ha sido su insistencia en que los partidos del Pacto Histórico se fusionaran y definieran un candidato presidencial único mediante una consulta interna. Esta estrategia ha resultado en que “por primera vez la izquierda llegara a una contienda presidencial como el sector político más unificado y organizado”. Como resultado de esta unidad, el candidato del oficialismo, Iván Cepeda, lidera las encuestas de probabilidad, y la popularidad de Petro se mantiene por encima del 35%, a pesar de los múltiples escándalos de corrupción que rodean a su gobierno.