Simultáneamente, el ELN se consolidó como nunca antes, logrando conectar corredores estratégicos entre la frontera venezolana y el nordeste antioqueño, y expandiendo su control sobre vastas regiones ricas en economías ilegales como oro, coltán y coca. El gobierno también avanzó en la creación de Zonas de Ubicación Temporal para el Clan del Golfo, aunque la designación de este grupo como organización terrorista por parte de EE.

UU. complica el proceso.