Un cambio fundamental en el manejo económico del país se materializó en 2025 con la salida de los tecnócratas del Ministerio de Hacienda y Ecopetrol, dejando la política fiscal y la principal empresa del país sin los contrapesos técnicos tradicionales. La llegada de Germán Ávila Plazas al Ministerio de Hacienda, un economista cercano a Petro desde su militancia en el M-19, marcó el fin de la era en que el ministro actuaba como un freno a los deseos del presidente. Ávila declaró no ser “el contradictor”, a diferencia de sus predecesores como José Antonio Ocampo.
Con su llegada, salieron los técnicos que llevaban años en la cartera, incluyendo al director de presupuesto Jairo Bautista y al exministro Diego Guevara, quienes habían pedido recortes fiscales.
Sin estos contrapesos, “el manejo fiscal quedó prácticamente sin barandas”.
El gobierno suspendió la regla fiscal, endeudó al país por 23 billones en una “opaca operación financiera” y radicó un presupuesto para 2026 desfinanciado, que dependía de una reforma tributaria que el Congreso hundió. Paralelamente, en Ecopetrol, la principal fuente de ingresos del país, se desmanteló la tecnocracia con un recambio completo de la junta directiva y la salida de directivos clave, consolidando el control político sobre la gestión económica y energética.
En resumenEl desplazamiento de la tecnocracia en favor de figuras leales al presidente ha eliminado los contrapesos tradicionales en la gestión económica, resultando en decisiones fiscales arriesgadas y una mayor incertidumbre sobre la estabilidad macroeconómica de Colombia a largo plazo.