El inicio de la carrera presidencial para 2026 está marcado por una proliferación sin precedentes de candidaturas impulsadas por Grupos Significativos de Ciudadanos, un fenómeno que refleja la creciente desconfianza en los partidos políticos tradicionales. La Registraduría Nacional se encuentra verificando más de 28.5 millones de firmas presentadas por 22 aspirantes, una cifra que casi triplica la de las elecciones de 2022. Este auge de la recolección de firmas como mecanismo para avalar candidaturas evidencia un cambio en la dinámica del poder político, donde las maquinarias partidistas pierden terreno frente a proyectos personalistas que buscan conectar directamente con el electorado. El abogado Abelardo de la Espriella lidera esta tendencia con una cifra récord de 5,049,855 firmas entregadas, mostrando un músculo financiero y logístico considerable.
Otros aspirantes que recurrieron a este método incluyen a Carlos Caicedo, Aníbal Gaviria, Juan Daniel Oviedo, David Luna, Mauricio Cárdenas y la alcaldesa Claudia López.
La validación de estas firmas, que debe superar el umbral de 630 mil apoyos válidos, será un primer filtro que medirá la fuerza real de cada aspirante. Este fenómeno no solo representa una vía para que figuras sin el respaldo de un partido compitan, sino también una estrategia para hacer campaña de manera anticipada y construir una base de apoyo al margen de las estructuras tradicionales, reconfigurando el mapa político y desafiando la hegemonía de los partidos.
En resumenLa masiva recolección de firmas para las presidenciales de 2026 subraya una profunda crisis de representatividad de los partidos tradicionales en Colombia. Este método, antes excepcional, se ha convertido en una estrategia central para numerosos aspirantes, lo que indica un electorado más inclinado a apoyar figuras individuales que estructuras partidistas, transformando la naturaleza de la competencia por el poder.