Las reformas a la salud y tributaria, dos pilares de su agenda, fueron archivadas.

El ministro Benedetti, antes un articulador clave, se mostró ausente, mientras que otros ministros tuvieron que gestionar apoyos de manera individual con resultados mixtos.

El Congreso, por su parte, le cobró al gobierno su distancia.

Bancadas de partidos como el Liberal, La U y Conservador respondieron a la falta de comunicación y atención a sus peticiones con ausentismo, rompiendo el quórum en debates importantes como el de la jurisdicción agraria. Este clima de confrontación y parálisis legislativa ha dejado al gobierno con escasos triunfos y lo ha forzado a buscar vías alternativas y controvertidas, como la emergencia económica, para sacar adelante su agenda.