Su victoria representa un giro hacia una figura considerada más moderada dentro del uribismo, aunque el proceso ha dejado en evidencia profundas divisiones y desconfianza en el partido.
Valencia ganó tanto en la encuesta abierta a la ciudadanía, realizada por la firma Cadem, con un 17% de favorabilidad, como en la consulta a militantes, a cargo de Panel Ciudadano, donde obtuvo un 46% de los votos. A pesar de la victoria, su principal contendora, la senadora María Fernanda Cabal, expresó públicamente sus dudas sobre la transparencia del mecanismo. Cabal afirmó tener “dudas legítimas sobre el proceso” y criticó que las encuestas le parecían “antipáticas” y “antidemocráticas”, anunciando que sería la “última vez” que se sometería a una.
Aunque se comprometió a apoyar a Valencia, sus declaraciones reflejan una fractura interna.
La elección de Valencia es vista como una apuesta del expresidente Álvaro Uribe por tender puentes con el centro y distanciarse de la derecha más radical. Ahora, la candidata enfrenta el dilema de unirse a la 'Gran Consulta por Colombia', una coalición de centroderecha, o seguir la ruta de una encuesta más amplia que podría incluir a otros partidos tradicionales, una decisión que marcará la estrategia del uribismo de cara a las elecciones.










