Su principal tarea será garantizar un buen resultado electoral en las legislativas y definir la ruta del partido de cara a las presidenciales. Este nombramiento ha generado críticas por un posible conflicto de intereses, dado que el mismo directorio que él ahora preside será el encargado de definir el mecanismo para escoger al candidato único de la colectividad.

La contienda interna se perfila principalmente entre Cepeda y el excontralor Felipe 'Pipe' Córdoba.

Tras su elección, Cepeda aseguró que podría declinar su propia precandidatura para otorgar garantías a los demás competidores.

Además, sembró dudas sobre la participación del partido en una consulta interpartidista de la derecha en marzo, afirmando que “los vientos soplan para una encuesta”. Esta postura podría alterar las negociaciones con otras fuerzas políticas de la derecha y centroderecha que buscan consolidar un frente común. La llegada de Cepeda a la presidencia es vista como una estrategia para consolidar su poder interno y potencialmente atajar las aspiraciones de Córdoba, en un momento en que el partido define su estrategia para no perder relevancia en el escenario nacional.