Este cambio en la cúpula del partido se produce en un momento de intensas disputas internas y de definiciones clave de cara a las elecciones de 2026. La salida de Nadia Blel, según fuentes internas, se debió al fuerte desgaste generado por los enfrentamientos entre diferentes facciones de la colectividad. Figuras como los senadores Carlos Trujillo y el propio Efraín Cepeda, junto con los precandidatos Carlos Felipe Córdoba y Rubén Darío Lizarralde, han protagonizado una lucha de poder que habría cansado a Blel, quien prefirió enfocarse en su campaña de reelección. La elección de Cepeda, un veterano influyente dentro del conservatismo, es vista como un movimiento para mantener el poder una vez finalice su actual período como congresista. Su liderazgo será crucial para conducir al partido en la próxima campaña presidencial y para definir su postura de independencia frente al Gobierno. La transición ocurre ad portas de las elecciones y en un momento en que el partido carece de un candidato presidencial definido y un programa claro, lo que representa un desafío significativo para la nueva dirección.