El punto más álgido se alcanzó cuando Trump advirtió que Petro “será el siguiente” si no cambia su postura, en un contexto de operaciones antinarcóticos en el Caribe. Trump calificó a Petro de “mal tipo” y “jefe del narcotráfico”, y afirmó que Colombia produce drogas que se venden directamente en EE.
UU., lo que justifica una posible acción militar.
El presidente Petro respondió calificando a Trump de estar “muy desinformado” sobre Colombia y su lucha contra las drogas. En un gesto desafiante, Petro invitó formalmente a Trump a visitar el país para que presencie la destrucción de laboratorios de cocaína, mientras advertía que no toleraría amenazas a la soberanía nacional.
Esta “ruptura entre Washington y Bogotá” es descrita como la peor crisis en décadas, afectando una alianza históricamente estratégica.
La situación se complica con la postura de Petro frente a Venezuela, donde ha denunciado las acciones de EE. UU. como “piratería” y un intento de invasión por intereses petroleros, distanciándose de la política de Washington en la región.










