Carrillo vinculó a Benedetti con la “Ñoñomanía” y con presiones para favorecer a grupos políticos. Benedetti, por su parte, ha negado las acusaciones y ha señalado a Carrillo de no responder a los cuestionamientos de Rodríguez, llegando a amenazar con denuncias por injuria y calumnia. Estos choques, que se ventilan a través de redes sociales y ruedas de prensa, exponen una “guerra de trincheras” dentro del Ejecutivo, con señalamientos de corrupción, coimas y luchas por el control de entidades con presupuestos significativos. La situación evidencia una falta de cohesión en el gabinete y genera una percepción de desgobierno, afectando la imagen y la capacidad de gestión de la administración Petro.