El expresidente Álvaro Uribe ha sido particularmente crítico, refiriéndose a Cepeda como “compinche de los violentos” y denunciando que grupos armados han anunciado públicamente su apoyo al senador.

Esta narrativa busca enmarcar a Cepeda como un radical, un “candidato de Manchuria” que podría ocultar una agenda comunista bajo una apariencia moderada. La oposición lo ve como “el heredero de las Farc” y centra sus esfuerzos en unificar una candidatura que pueda enfrentarlo, aunque la fragmentación de la derecha y el centro dificulta este objetivo.