Esta dispersión es vista por analistas como un “suicidio político” que podría facilitar el camino del candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, a una segunda vuelta, al enfrentar a múltiples rivales con votaciones atomizadas.

La situación refleja no solo diferencias estratégicas, sino también el peso de los personalismos y la desconfianza entre los líderes de la oposición, quienes temen medir su fuerza real en una contienda interna y quedar obligados a apoyar a un ganador con el que no tienen afinidad. Mientras 34 partidos y movimientos comunicaron su intención de participar en consultas, la ausencia de los candidatos que lideran las encuestas en sus respectivos espectros ideológicos le resta legitimidad y efectividad al mecanismo, abriendo un escenario de incertidumbre y realineamientos constantes.