Una serie de declaraciones hostiles entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo colombiano, Gustavo Petro, ha generado una notable tensión diplomática, centrada en la lucha contra el narcotráfico y acusaciones que comprometen la soberanía nacional. La controversia se intensificó cuando el presidente Trump afirmó que si el presidente Petro “no se da cuenta” de su supuesta hostilidad hacia Estados Unidos, “será el siguiente”. Trump acusó a Colombia de producir “muchas drogas” y venderlas directamente en su país, en un contexto de escalada militar en el Caribe contra Venezuela. La respuesta del presidente Petro fue contundente, calificando a Trump de ser “un hombre muy desinformado de Colombia”. Durante un consejo de ministros, Petro defendió los esfuerzos de su gobierno en la lucha antinarcóticos, afirmando haber destruido 18.400 laboratorios, y extendió una invitación formal a Trump para que visite el país y observe dichos esfuerzos de primera mano.
“No amenace nuestra soberanía, porque despertará el jaguar”, añadió el mandatario colombiano.
La Casa Blanca reaccionó a la invitación calificándola como “muy interesante”, pero sin confirmar si el presidente Trump la consideraría, y reiteró que “el presidente Petro ha dicho cosas muy alarmantes” sobre Estados Unidos.
Este cruce de acusaciones evidencia un deterioro en la relación bilateral, tradicionalmente basada en la cooperación en seguridad.
En resumenLas amenazas del presidente Donald Trump de considerar a Colombia como un objetivo militar por la producción de drogas, y la enérgica respuesta del presidente Gustavo Petro defendiendo la soberanía y acusando a su homólogo de desinformación, han provocado una significativa crisis diplomática entre ambas naciones.