El mecanismo de consultas interpartidistas, concebido para unificar fuerzas políticas, enfrenta un futuro incierto de cara a las elecciones de 2026, debido a la negativa de candidatos clave a participar y las dudas estratégicas de líderes como Álvaro Uribe. A pesar de que 34 partidos y movimientos políticos manifestaron ante la Registraduría su intención de participar en las consultas de marzo, la estrategia se ha visto debilitada por la decisión de dos de los aspirantes más visibles en sus respectivos espectros: Sergio Fajardo, por el centro, y Abelardo de la Espriella, por la derecha, quienes anunciaron que irán directamente a la primera vuelta. Fajardo argumenta que las consultas “solo benefician a los extremos” y propuso en su lugar la realización de encuestas para construir una “nueva mayoría”. De la Espriella, por su parte, considera que los 4,8 millones de firmas que recogió le otorgan un mandato para competir sin necesidad de consultas.
Esta fragmentación ha llevado al expresidente Álvaro Uribe, quien inicialmente promovió una “megaconsulta” de unidad, a expresar sus dudas.
“Si eso se dispersa, yo tendría que decirles a las candidatas: ¿si valdrá la pena estar?
¿No será mejor reservarnos y después proponer una encuesta?”, declaró Uribe.
La situación deja a la oposición y al centro divididos sobre el mejor camino para elegir un candidato único, con algunos sectores como Cambio Radical y el Partido Liberal aún interesados en el mecanismo, pero sin la participación de los punteros en las encuestas de sus respectivos sectores.
En resumenA pesar del interés inicial de numerosos grupos, la negativa de candidatos influyentes como Sergio Fajardo y Abelardo de la Espriella a participar en las consultas interpartidistas de marzo, sumada a las dudas del expresidente Uribe, ha puesto en jaque la viabilidad de este mecanismo como herramienta de unificación para la oposición y el centro de cara a 2026.