Inmediatamente, el senador Efraín Cepeda comenzó a movilizar apoyos para asumir nuevamente la presidencia del partido, un movimiento estratégico para controlar el mecanismo de selección del candidato presidencial.
Según fuentes internas, Cepeda ya contaría con al menos 14 de los 24 votos necesarios en el directorio nacional. Su principal rival es el excontralor Felipe “Pipe” Córdoba, quien ha irrumpido con fuerza en la contienda y logró el respaldo de 16 representantes a la Cámara, quienes firmaron una carta de apoyo a su aspiración. Esta pugna refleja una fractura entre facciones, donde el ala de Blel impulsó la entrada de Córdoba, generando roces con Cepeda, quien se consideraba el candidato natural del partido. La disputa no es menor, ya que el próximo presidente del partido tendrá una influencia decisiva en si el candidato se elige por convención, encuesta u otro método, lo que podría favorecer a una u otra facción. Además de Cepeda y Córdoba, otros tres precandidatos, Juana Carolina Londoño, Rubén Darío Lizarralde y Carlos Velásquez, completan la baraja, aunque la verdadera batalla por el poder se centra en los dos pesos pesados que buscan consolidar su influencia para liderar a los conservadores en la próxima contienda electoral.










