Sergio Fajardo argumentó que las consultas “terminan por beneficiar a los extremos” y que su objetivo es construir una “mayoría silenciosa” de centro que rechaza la confrontación. En sus palabras, la elección “es entre los extremos o conmigo y Colombia está mamada de la polarización”. Con esta postura, rechaza unirse tanto a la centro-derecha como a la izquierda, buscando consolidar un espacio propio.

Por su parte, Abelardo De la Espriella justificó su decisión en los casi cinco millones de firmas que afirma haber recogido, lo que, según él, le otorga un mandato para ir directamente a las urnas. En una carta al expresidente Álvaro Uribe, De la Espriella también expresó su descontento con la política tradicional, afirmando que su nombre ha sido “vetado” en ciertos círculos, lo que sugiere un rechazo a someterse a mecanismos internos de coalición. La negativa de ambos candidatos a participar en las consultas desarticula el proyecto de una “megaconsulta” de oposición y anticipa una primera vuelta más fragmentada, donde cada uno buscará consolidar su base electoral de forma independiente.