Su postulación, apoyada formalmente por 16 representantes a la Cámara de la colectividad, representa un significativo reacomodo de poder interno y un golpe a las aspiraciones de otras figuras tradicionales del partido.

El apoyo a Córdoba se materializó a través de una carta firmada por los congresistas, quienes afirmaron que su candidatura representa “una opción seria, responsable y coherente con los principios conservadores”. Este movimiento es visto como un revés para el senador Efraín Cepeda, quien había lanzado su propia candidatura meses atrás y se oponía a la inclusión de Córdoba en la contienda. Con este respaldo, Córdoba se posiciona como el líder de la bancada conservadora para liderar al partido en la carrera presidencial, desplazando a otros aspirantes como Cepeda y el exministro Rubén Darío Lizarralde. Ahora, el directorio del partido deberá definir el mecanismo para seleccionar al candidato único, siendo una convención nacional en enero una de las opciones más probables. La irrupción de Córdoba y el sólido apoyo parlamentario que ha conseguido en poco tiempo demuestran un claro realineamiento de fuerzas dentro de uno de los partidos más tradicionales de Colombia, que busca un candidato con capacidad de unificar a la colectividad y competir con fuerza en 2026.