La Sala Especial de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia ha llamado a juicio al exsenador y expresidente del Congreso, Arturo Char, por los presuntos delitos de concierto para delinquir y corrupción de sufragante agravados. Esta decisión representa un avance significativo en uno de los casos de corrupción electoral más sonados del país y podría tener un profundo impacto en el poder político del clan Char en la región Caribe. La investigación contra Char se enmarca en el escándalo de compra de votos conocido como 'Casa Blanca', revelado por la excongresista Aída Merlano. Según la Corte, las pruebas recolectadas, que incluyen allanamientos, documentos y testimonios, son suficientes para acusar formalmente al exsenador de haber participado en un acuerdo delictivo para comprar votos en el departamento del Atlántico. Durante el allanamiento a la sede política, las autoridades encontraron computadores con listados de votantes, letras de cambio, recibos de caja y una suma considerable de dinero en efectivo. Este llamado a juicio ocurre en un momento políticamente sensible, mientras la casa Char define sus candidaturas para las elecciones de 2026.
De hecho, se confirmó que Arturo Char no aspirará al Senado, una decisión que, según su padre Fuad Char, ya está tomada, aunque el propio exsenador había manifestado interés.
El proceso judicial contra una de las figuras más visibles del clan podría reconfigurar los equilibrios de poder dentro de su partido, Cambio Radical, y en la política del Atlántico.
En resumenEl llamado a juicio de Arturo Char por parte de la Corte Suprema marca un punto de inflexión en la lucha contra la corrupción electoral en Colombia. El proceso judicial contra un miembro de una de las familias más poderosas del país no solo pone a prueba la justicia, sino que también podría alterar significativamente el mapa del poder político en la costa Caribe.