La dinámica de las encuestas demuestra ser muy cambiante; figuras que hace pocos meses lideraban la intención de voto, como Vicky Dávila, han visto caer su apoyo drásticamente, pasando del 14 % a menos del 4 %. Este panorama de incertidumbre se ve acentuado por el hecho de que las mediciones actuales combinan precandidatos sin aval, candidatos ya definidos y figuras cuya participación aún no está confirmada, lo que puede distorsionar los resultados. A pesar de su estilo sobrio, Cepeda se beneficia de tener una imagen más positiva que negativa. Los análisis sugieren que, aunque la preferencia por la derecha es ligeramente superior a la de la izquierda, esta se encuentra dispersa entre múltiples aspirantes, lo que favorece la consolidación de Cepeda como el candidato a derrotar.